Club Santos Laguna ha oficializado el regreso definitivo de Eduardo Aguirre a la institución, una apuesta que parece apelar más a la nostalgia que a una verdadera renovación deportiva. A sus 27 años, el delantero vuelve al equipo que lo formó tras un ciclo de tres años en la Perla Tapatía que dejó más dudas que certezas sobre su capacidad para ser el referente ofensivo que el club requiere en la actualidad.
El estancamiento de una promesa en el Atlas
Tras acumular 88 partidos disputados con la camiseta del Atlas FC entre el Torneo Apertura 2023 y el Clausura 2026, Eduardo Aguirre no logró consolidarse como el goleador letal que la afición esperaba. Su paso por el conjunto rojinegro se caracterizó por la irregularidad, alejándose de los reflectores nacionales y perdiendo el protagonismo que alguna vez lo llevó a ser considerado una de las joyas de la Cantera Guerrera.
Un regreso basado en el pasado y no en el presente
La directiva santista justifica la reincorporación de Eduardo Aguirre destacando su «identidad y compromiso». Sin embargo, resulta cuestionable si un jugador que disputó 108 encuentros en su primera etapa y cuyo mayor logro fue un subcampeonato en 2021, sea la solución inmediata a los problemas del Primer Equipo. Confiar en un atacante cuyo brillo internacional más relevante fue una medalla de bronce olímpica hace ya cinco años parece una estrategia arriesgada frente al nivel de exigencia de la Liga MX.
La incógnita de su aporte real en la cancha
A pesar de su historial en selecciones juveniles y su debut con la Selección Mayor bajo el mando de Gerardo Martino en 2021, el crecimiento de Eduardo Aguirre se ha visto notablemente frenado. El atacante originario de San Pedro, Coahuila, tiene ahora la presión de demostrar que su experiencia en mundiales Sub 17 y Sub 20 aún se traduce en goles y resultados tangibles. La afición se pregunta si este retorno será el renacer del «Mudo» o simplemente la vuelta de un elemento que no logró dar el salto definitivo en otros proyectos de alta competencia.