Investigadores de la Universidad Juárez del Estado de Durango analizan venenos de serpientes mexicanas para comprender sus efectos y contribuir al perfeccionamiento de los antivenenos. El trabajo cobra relevancia porque cerca de cuatro mil personas sufren mordeduras de serpientes venenosas cada año en México.
Analizan venenos de serpientes de cascabel
Juan Miguel Borja Jiménez, investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UJED, explicó que los estudios buscan identificar las diferencias en la composición de los venenos de distintas especies y poblaciones de serpientes de cascabel.
Esta información permite evaluar si el antiveneno utilizado en México neutraliza eficazmente las variantes encontradas en diferentes regiones del país.
El especialista recordó que, cuando comenzaron estas investigaciones hace aproximadamente 20 años, existía poca información sobre las serpientes mexicanas, pese a que México posee la mayor riqueza de especies de cascabel en el mundo.
Los efectos cambian según la región
Uno de los principales hallazgos es que una misma especie puede producir venenos con efectos diferentes dependiendo de su ubicación.
En algunas regiones, la serpiente de cascabel llanera, conocida científicamente como Crotalus scutulatus, presenta toxinas neurotóxicas capaces de provocar parálisis y falla respiratoria.
En la Comarca Lagunera, en cambio, predominan toxinas relacionadas con hemorragias y daños en los tejidos.
El equipo también analiza la posibilidad de desarrollar antivenenos regionales, adaptados a las características de las serpientes presentes en cada zona.
Potencial médico de los venenos
Los venenos de serpientes contienen moléculas especializadas que pueden aprovecharse para crear medicamentos. Borja Jiménez mencionó el caso del captopril, utilizado para tratar la presión arterial alta y cuyo principio activo surgió del veneno de una víbora sudamericana.
Por ello, destacó la importancia de conservar estas especies, que también ayudan a controlar naturalmente las poblaciones de roedores.
Ante una mordedura, el investigador recomendó mantener la calma y acudir inmediatamente a una unidad médica. El antiveneno es el único tratamiento científicamente comprobado.
También advirtió que no deben colocarse torniquetes, realizar cortes ni intentar succionar el veneno, ya que estas prácticas pueden agravar las lesiones.

