Ante el complejo panorama geopolítico actual, México se encuentra en un momento decisivo para su política exterior. El diputado del PRI, Noel Fernández, afirmó que la defensa de la soberanía nacional requiere actuar con responsabilidad y visión de Estado, dejando atrás los discursos encendidos para dar paso a estrategias efectivas.
Durante su intervención en la Comisión Permanente, el legislador subrayó que proteger al país no se trata de confrontaciones innecesarias ni de cerrar fronteras, sino de mantener una postura firme y digna frente al mundo.
Decisiones inteligentes frente a la retórica
Para Noel Fernández, la verdadera defensa del país no se logra con estridencias. El diputado fue claro al señalar que la soberanía nacional no se garantiza con palabras vacías, pero tampoco cediendo ante presiones que comprometan la dignidad de los mexicanos.
«Se defiende con decisiones inteligentes», puntualizó, destacando que el equilibrio es clave para navegar las tensiones internacionales sin caer en la sumisión ni en el aislamiento.
Unidad nacional como fortaleza
Aunque reconoció que la conducción de la política exterior es una facultad exclusiva del gobierno federal, el legislador hizo un llamado a la unidad. Frente a los retos externos, las diferencias partidistas deben quedar en segundo plano para priorizar el interés superior de la Nación.
Fernández explicó que el concepto moderno de soberanía no implica levantar muros. Por el contrario, significa tener la capacidad de dialogar con el mundo sin perder la voz propia y negociar alianzas estratégicas sin renunciar a los principios históricos de México.
Sin espacio para la improvisación
El legislador advirtió sobre los riesgos de actuar sin planeación en el escenario global. México cuenta con una tradición diplomática sólida, basada en la autodeterminación y la solución pacífica de controversias, un legado que debe cuidarse.
Según Noel Fernández, el país debe ser:
Firme sin ser estridente.
Abierto sin ser dependiente.
Colaborativo sin ser subordinado.
Finalmente, destacó que la defensa de la soberanía nacional también abarca la protección de los connacionales en el extranjero y el resguardo de los intereses comerciales, tareas que exigen profesionalismo y cero improvisación.