El dirigente estatal de la CNC, Toño Morales, encabezó una histórica manifestación en Palacio Nacional para exigir justicia para los campesinos de Durango. Acompañado por productores de frijol y maíz, el líder agrario denunció graves irregularidades en los procesos de acopio del Gobierno Federal, señalando que miles de familias han quedado en la incertidumbre tras el cierre anticipado de los esquemas de compra en la entidad, afectando el sustento de quienes trabajan la tierra.
Crisis en el acopio de frijol y maíz
La situación en el municipio de Poanas es alarmante para el sector agrícola. Según Toño Morales, de las cerca de 8 mil toneladas de grano comprometidas inicialmente para dicho municipio, apenas se lograron acopiar menos de 2 mil. Esta falta de cumplimiento ha dejado a cientos de campesinos de Durango sin una vía de comercialización segura para su cosecha, cerrándoles las puertas al esquema oficial de venta de manera injustificada.
Corrupción y fallas en programas federales
El posicionamiento fue contundente al señalar que el pacto original de 40 mil toneladas para el estado fue corrompido por la operación federal. Los campesinos de Durango denuncian que el programa Alimentación para el Bienestar ha operado con ineficiencias y presuntos actos de corrupción que fomentan el coyotaje y provocan una caída drástica en los precios, lastimando el esfuerzo y la inversión de los productores locales en cada ciclo de siembra.
Exigencia de precio de garantía justo
Para frenar la crisis económica en la región, los manifestantes exigen el respeto irrestricto al precio de garantía de 27 pesos por kilo de frijol. Asimismo, solicitan una ampliación inmediata del programa de acopio que incluya al menos 10 mil toneladas adicionales para el estado. Sin estas medidas, los campesinos de Durango advierten que la pobreza en el campo se agudizará, pues actualmente se les niega la oportunidad de entregar su producción bajo acuerdos dignos.
Respaldo de líderes agrarios de Poanas
En la manifestación estuvieron presentes figuras clave como Indalecio Pérez Pérez, del Centro de Acopio de Villa Unión, y Juan Ignacio Ramos Castañeda, comisariado ejidal de El Refugio. Estos líderes, junto a Rómulo Nava González y Juan Saltigeran, respaldaron la voz de los campesinos de Durango, señalando que la falta de respuestas claras por parte de las instituciones de procuración y aplicación de justicia agraria ha agotado la paciencia del sector.
Amenaza de toma de oficinas nacionales
Toño Morales fue enfático al declarar que confía en que la Presidenta de México escuche el reclamo de justicia para el campo duranguense. No obstante, advirtió que de no obtener una solución favorable por parte de las autoridades federales, los campesinos de Durango podrían intensificar sus acciones de protesta. Esto incluiría la toma de oficinas centrales de las dependencias responsables a nivel nacional, como medida de presión para asegurar el bienestar de las familias rurales.