Con el objetivo de garantizar que ningún menor crezca sin el calor de un hogar, el diputado Alejandro Mojica Narváez presentó una iniciativa de reforma constitucional para fortalecer la adopción en Durango. La propuesta busca elevar a rango constitucional el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en familia, asegurando que el Estado priorice la integración de los menores a un núcleo protector cuando no sea posible permanecer con su familia de origen.
El derecho a vivir en familia como prioridad estatal
El coordinador del Grupo Parlamentario del PAN afirmó que esta reforma constitucional no pretende crear un derecho nuevo, sino reconocer de forma expresa uno ya existente. La intención es que cada decisión pública y política institucional tenga como prioridad absoluta el interés superior de la niñez.
Transformar el destino de la infancia institucionalizada
Mojica Narváez subrayó que, aunque las leyes actuales establecen derechos básicos como la salud y la educación, la realidad demuestra que muchos menores aún carecen de un hogar donde desarrollarse plenamente. La adopción en Durango debe ser vista como la herramienta jurídica para devolver la esperanza a quienes viven en centros de asistencia.
Un mecanismo de doble beneficio
De acuerdo con el legislador, este proceso no debe entenderse simplemente como un acto altruista. Es, en cambio, un mecanismo legal que satisface dos necesidades legítimas:
El deseo de ciudadanos de convertirse en padres y madres.
El derecho fundamental de los menores a tener un hogar con estabilidad emocional.
Realidad de los centros de asistencia en la entidad
Uno de los puntos más críticos señalados en la tribuna es la saturación de los centros de asistencia social. El diputado reconoció que actualmente la población en estos espacios supera su capacidad operativa, lo que dificulta brindar una atención personalizada y familiar.
Retos actuales del sistema de adopción
Pese a los esfuerzos institucionales, los datos reflejan una brecha preocupante. El número de niñas y niños en espera de una familia es considerablemente mayor al de adopciones concretadas anualmente. Esto provoca que muchos menores permanezcan institucionalizados durante años, incluso cuando ya se encuentran legalmente en condiciones de ser integrados a un nuevo hogar.
«La adopción transforma destinos, reconstruye historias y devuelve esperanza», puntualizó Mojica Narváez al cierre de su intervención.
Con esta iniciativa, se busca que Durango avance hacia un modelo donde la burocracia no sea un obstáculo para el derecho más básico de la infancia: crecer en un ambiente de amor, seguridad y protección. La adopción en Durango se perfila así como una prioridad en la agenda legislativa para reconstruir el tejido social desde su base más vulnerable.