Como resultado de las gestiones de la presidenta municipal, Betzabé Martínez Arango, y el trabajo coordinado con los gobiernos federal y estatal, Gómez Palacio inició las actividades de la primera generación del programa Jóvenes Uniendo al Barrio. Esta estrategia está enfocada en rescatar a adolescentes y jóvenes que actualmente no estudian ni trabajan, brindándoles herramientas óptimas para la reconstrucción de su proyecto de vida.
Estrategia nacional de Atención a las Causas
El proyecto surge alineado a las políticas de bienestar impulsadas por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, como parte del primer eje de seguridad.
Selección de municipios prioritarios
Gómez Palacio fue considerado como uno de los municipios prioritarios y territorio de paz para el despliegue de estas acciones de cohesión social.
Diagnóstico y recorridos casa por casa
La estrategia se implementa directamente en colonias identificadas con altos índices de violencia e inseguridad. En estos sectores, las autoridades realizan brigadas comunitarias y las denominadas Jornadas por la Paz para detectar necesidades particulares y acercar servicios integrales a las familias. Hasta el momento, estas actividades se han desarrollado en al menos seis colonias del municipio, entre las que destaca Las Agavias, donde se han establecido talleres permanentes de arte, deporte y cultura.
Criterios de integración al programa social
A través de los censos en las calles se identificó a la población objetivo que requería una intervención institucional prioritaria para su desarrollo.
El programa Jóvenes Uniendo al Barrio incorpora a hombres y mujeres de entre 12 y 29 años de edad que se encuentran fuera del sistema educativo y del mercado laboral. Asimismo, se da atención a quienes presentan situaciones de vulnerabilidad o riesgo social relacionadas con adicciones, ansiedad, depresión u otras problemáticas comunitarias.
Compromisos formativos y servicio comunitario
Los beneficiarios de la primera generación recibirán una beca económica a cambio de su participación activa en actividades de beneficio colectivo.
Las y los participantes tienen el compromiso de desarrollar un servicio comunitario de al menos 80 horas de trabajo. De igual manera, deberán integrarse de forma obligatoria a los talleres de arte, cultura, deporte, planes de estudio y jornadas de pacificación diseñados para recuperar los espacios públicos y fortalecer los valores locales. Para el arranque formal, coordinadores nacionales acudieron al municipio para realizar las entrevistas y registros correspondientes de los adscritos.