La complacencia parece haberse adueñado del campo de entrenamiento en un momento donde la institución exige fuego y determinación. En la antesala del duelo Santos Laguna vs Mazatlán FC, correspondiente a la jornada 6 del Torneo Clausura 2026, los Guerreros iniciaron este lunes una semana que, más que una preparación de alta intensidad, parece un itinerario de mantenimiento para un equipo que navega en la incertidumbre. El trabajo comenzó con una sesión matutina en el Territorio Santos Modelo, tras haber dedicado el sábado previo a labores meramente regenerativas y compensatorias, una decisión que resulta difícil de asimilar para una afición que espera ver una reacción inmediata en el terreno de juego.
Una agenda que prioriza el descanso sobre la crisis
Resulta alarmante observar la dosificación de las cargas de trabajo cuando el equipo no ha logrado convencer en su funcionamiento colectivo. La planeación del conjunto albiverde para encarar al cuadro sinaloense contempla sesiones matutinas los días martes, jueves y viernes, pero lo que más genera ruido es la pausa absoluta programada para el miércoles. En una liga donde la competitividad no perdona, destinar un día entero a la recuperación en mitad de la semana laboral parece un lujo innecesario para un plantel que tiene una deuda pendiente con su identidad futbolística.
El cierre de preparación en el Estadio Corona
La falta de doble sesión o de ajustes tácticos extraordinarios sugiere que el cuerpo técnico confía ciegamente en una inercia que, hasta ahora, ha sido insuficiente. El equipo cerrará su preparación el sábado con un entrenamiento por la tarde, apenas unas horas antes de recibir a los Cañoneros. Esta estructura de trabajo lineal y predecible podría ser el mayor enemigo de los Guerreros si no logran imponer condiciones físicas y mentales desde el primer minuto del encuentro dominical.
La exigencia de la afición frente a los Cañoneros
El juicio final se llevará a cabo este domingo a las 17:00 horas en el Estadio Corona. El enfrentamiento Santos Laguna vs Mazatlán FC representa la oportunidad ideal para que los jugadores demuestren que el tiempo invertido en el TSM tiene un valor real más allá de la comodidad de sus instalaciones. La afición lagunera no aceptará menos que un resultado positivo y un cambio radical de actitud. El margen de error se ha agotado y la paciencia de la tribuna es un hilo delgado que solo se reforzará con goles y puntos, no con agendas de entrenamiento que parecen ignorar la urgencia deportiva.