Revista YD
Aarón Arguijo

La columna cara de Aarón Arguijo

Durísimo golpe

Por donde usted lo vea, el cambio de Ricky Álvarez, Édgar Osuna y Maikel Cleto de Vaqueros del Unión Laguna a los Leones de Yucatán, es totalmente desfavorable al equipo Guinda. A cualquier equipo que le quites a un miembro de su rotación de abridores, su cerrador y además a su cuarto bat y líder del Line Up, le dan un golpe prácticamente mortal, llámese el equipo Yankees de Nueva York, Cardenales de Lara, Águilas de Rakuten, Vaqueros del Unión Laguna o Diablillos de la Liga Infantil Sertoma, a cualquiera.

En el caso específico de Álvarez, representaba para Unión Laguna más allá de un tremendo aporte ofensivo, el tijuanense era ya la identidad del equipo, la cara que reconocían los aficionados, el “jugador franquicia”, como le gusta decir a los gringos. En la organización lagunera se ha batallado mucho por encontrar ese jugador que arranque las más fuertes ovaciones, que pegue los batazos importantes y que logre una fuerte comunión entre los que están adentro y los que aguardan afuera del terreno de juego.

Ahora lo tenían y simplemente lo soltaron, lo mandaron a su equipo hermano en un movimiento que parece mero capricho, ya que Yucatán marcha de líder en la Zona Sur con una ventaja pasmosa sobre sus perseguidores, su necesidad realmente no es mucha. Tenían al exligamayorista Juan Francisco y a Ronnier Mustellier (viejo conocido de la afición lagunera) jugando la primera base, los dueños de ambos equipos decidieron que era hora de llevarse a la joya del hermano menor y ni directivos locales ni aficionados pudieron hacer algo para impedirlo.

Con Unión Laguna, Álvarez alcanzó los mejores números de su carrera, pero además estaba mejorando con cada mes que pasaba enfundado en la franela guinda, mejorando su producción, su slugging y su porcentaje de llegar a base. En su temporada y media con Laguna, jugó 177 encuentros y produjo 166 carreras, nadie en Liga Mexicana siquiera se le acerca, aunado a eso, el año pasado sólo se ponchó 79 veces en 111 juegos, mientras que este 2017 tenía solamente 35 chocolates en 66 encuentros, un porcentaje sensacional para un cuarto bat y que además demuestra su mejoría en cuanto a la disciplina en el plato.

Ahora, ponerse a extrañar a Álvarez o a cualquier pelotero no es opción en Su Majestad el Beisbol, hay que reponerse de inmediato y los peloteros Guindas, aunque batallaron para pasarse ese mal trago, lo van superando de a poco, según he podido indagar. Ni cuando Babe Ruth se fue de los Orioles, Medias Rojas o Yankees, se acabaron esos equipos, siguieron adelante, porque así es el Rey de los Deportes, es una disciplina de conjunto, un solo jugador no hace o deshace un club. Hay informes de que esos movimientos podrían tener trasfondo, pero no dejan de ser especulaciones, por ahora.

No faltó quien otra vez buscara protagonismo diciendo que el equipo se va a ir de Torreón, pero la respuesta contundente a esa necedad sigue siendo un no, hoy no se piensa en eso, menos con el nuevo calendario que tendrá la Liga Mexicana de dos “torneos” por año a partir de 2018, ya que se busca estabilidad en las plazas, por encima de cualquier otra cosa. Disfrutar juego a juego es la recomendación que les puedo dar, amables 3 lectores de esta columna. Buen fin de semana, y recuerden disfrutar la vida, hasta que caiga el out 27.

Nota: Las columnas que se presentan en yodeportivo.com, son responsabilidad de sus autores y no reflejan la opinión periodística de este medio

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